El trabajo fue desarrollado por alumnos de tercer año de Diseño Industrial de la Universidad Tecnológica Metropolitana, de Chile, que crearon artefactos para ahorrar energía, respondiendo a la contingencia mundial, pero, además, les añadieron el buen gusto y la creatividad en su forma y apariencia.

Dentro del contexto mundial, donde el ahorro y uso eficiente de la energía se hace primordial, desde Chile un grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica Metropolitana, UTEM, quisieron colaborar con la causa, poniéndole un toque de diseño y creatividad.
Bajo el mando del profesor de la carrera de Diseño Industrial, Pablo Díaz, un grupo de 20 alumnos desarrolló un proyecto académico para finalizar el tercer año de enseñanza. En el taller del mismo nombre del programa, los estudiantes deben realizar siempre algún tipo de trabajo tecnológico, para así pasar al siguiente nivel.
En este caso, la tarea fue realizar sistemas de iluminación sensorial que, además de ser estéticamente atractivos, tuvieran futuro comercial y ahorraran energía. Según explica el académico, “los alumnos tenían que desarrollar luminarias de distintos tipos, para generar sensaciones dentro de un ambiente que ellos mismos determinaban. Además, una de las principales características del trabajo era que formaran una unidad de negocios con este proyecto, con el fin de poder comercializar los productos después”.
El tipo específico de tecnología utilizada fueron los sistemas de iluminación LED, que consisten en instalar un dispositivo semiconductor de luz, que emite un espectro muy angosto cuando se polariza de forma directa y es atravesado por una corriente eléctrica. El color dependerá del material utilizado como conductor al construir el LED. De esta manera, los diseños de las lámparas creadas, además de ser muy modernos e interesantes, fueron acompañados de tonos de luz que generaran sensaciones.
El sistema de iluminación también fue desarrollado por los alumnos, ya que cada producto poseía características distintas. Se partió de un diseño base común para todos, pero luego se adecuó a las necesidades de cada uno, ya que se programaba por vía software.
Díaz dijo estar muy feliz con el resultado del proceso. “De hecho fue más allá de las expectativas que teníamos, tanto por su alcance como por la recepción que tuvo por parte de los mismos alumnos, quienes respondieron muy motivados. Además, cada uno de ellos fabricó su circuito electrónico, cosa que no es su especialidad, pero aprendieron a hacer ese trabajo”, concretó.
Queda demostrado que no es necesario abandonar el estilo y el buen diseño para poder colaborar con el ahorro energético. Las lámparas creadas por los alumnos de la UTEM no sólo consumen menos, además utilizan fuentes de poder de bajo voltaje, y con ello obtienen energía de respaldo por una cantidad de horas importante.
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