Por fin una entidad seria como lo es la UTN de la Regional Paraná hizo un informe sobre el uso de las lámparas de Bajo consumo. Han concluido que “una alternativa poco confiable, de poco impacto económico y un alto impacto ambiental”. Solo el 10% de las que se consigue en el mercado no funcionan más que media hora y que casi el 70% se descarta antes de tiempo. Contienen mercurio y por lo tanto contaminan.
Recordemos que en diciembre del año pasado, el Congreso de la Nación Argentina aprobó una ley que prohíbe la fabricación e importación de lámparas incandescentes (los focos comunes) a partir de diciembre de 2010.
Una vez mas desde HL recomendamos la compra de lámparas de bajo consumo solo de marca reconocida, de lo contrario durarán muy poco y estaremos contaminando nuestro planeta.

Un tema que parece habérsele “escapado” a organizaciones ecologistas como Greenpeace, y que este estudio toca en especial es el impacto ambiental que provocarán las lámparas de bajo consumo fuera de uso, debido al mercurio que contienen, ya que no se ha previsto ningún tipo de reciclado.
“Existen una serie de indicadores que nos están presentando a la lámpara de bajo consumo como una alternativa poco confiable, de poco impacto económico y un alto impacto ambiental”, advierte el informe sobre la investigación que coordinó el ingeniero Celestino Brutti, y de la que participaron Fabio Vincitorio, Alejandro González, Francisco Ronchi y Carlos Romano.
“Se debe notar que habiendo pasado ya más de 30 años desde el nacimiento de estos dispositivos, el diseño y la tecnología aplicada en la mayor parte de las lámparas de bajo consumo sigue siendo exactamente la misma. Si bien es cierto que se ha mejorado la eficiencia de las lámparas fluorescentes compactas (CFL) y se ha reducido el tamaño del conjunto balasto lámpar, la topología aplicada en la configuración del balasto sigue siendo la misma”, afirman los ingenieros.
En el informe se hace notar que entre los años 2004 y 2007 ingresaron al país 47 millones de lámparas de bajo consumo, con un costo promedio de $ 15 por lámpara.
Así, trasladando lo demostrado en la investigación se puede concluir que 4,7 millones de esas lámparas nunca funcionaron correctamente, y más de 27 millones se dejaron de usar antes de tiempo. Por lo tanto, de aquella inversión se perdieron 480 millones de pesos, que podrían haberse destinado a gastos de infraestructura para la producción de energía alternativa, como la eólica.
“El costo asociado a la compra de lámparas de bajo consumo es mayor al costo de inversión en generación, incluso eólica, energía que sigue siendo considerada de alto nivel de inversión”, sostienen.
“Tampoco se ha hecho referencia a los efectos o pérdidas que podrían estar relacionadas con los sistemas eléctricos cuando las cargas tienen elevados niveles de distorsión armónica”, aseguran los expertos.
Fuente: Diario Victoria











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