La Maxablaster, es producto del trabajo del ingeniero alemán, Ralf Ottow, que cansado de su Maxabeam (una linterna para misiones de rescate, capaz de iluminar a 2,4 kilómetros), decidió poner manos a la obra y hacer su propia nueva linterna. Después de dos meses de trabajo nació la Maxablaster.
Es una linterna de 52 millones de candelas, necesita 54 baterías níkel metal para funcionar, la Maxablaster es capaz de generar una luz equivalente a la que generarían 5.000 linternas comunes, es capaz de proyectar su luz a 6 kilómetros.

Para fabricar la Maxablaster, Ottow utilizó el cuerpo de una linterna comercial y le puso una lámpara de arco de mercurio. Para protegerse de los peligrosos rayos ultravioletas que producen estas poderosísimas lámparas, le puso un filtro especial, que también sirve como protección en caso de que la lámpara explote. Ottow le puso además una llave para encenderla, dado que podría resultar muy peligroso que la Maxablaster se prendiera por error.
Este monstruo pesa 6 kilogramos, pero “resulta bastante portátil por la forma del mango” según las palabras del propio Ottow.










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