En el diario El Comercio de Perú, se publicó un interesante articulo tituloado “Resplandores en armonía.”
Escrito por Maria Helena Tord, da consejos a tener en cuenta cuando deseemos iluminar un lugar, teniendo en cueta que la iluminación es una parte esencial de la decoración. De ella depende la armonía y la atmósfera que daremos a cada ambiente del hogar.
Para crear una iluminación integral bien planificada hay que considerar varios factores. Es necesario analizar cuánta luz natural tenemos en un espacio, cómo aprovecharla, qué colores tienen las paredes y cuáles son los objetos o detalles arquitectónicos que deseamos resaltar.
Lo primero que debemos pensar es en las actividades que realizaremos en cada ambiente. Para ello la iluminación inteligente permite crear variados efectos, escenas y sensaciones en diferentes partes del día o incluso en diversas actividades de la casa.
En el inmenso mundo de las luminarias existe una para cada ambiente y lugar de la casa. Lo que debe tener muy claro es cómo elegir la idónea.
Hay tres tonalidades básicas: la luz neutra o blanca, que aporta en el ambiente una atmósfera fría; la luz incandescente, que es amarilla y ofrece un clima cálido; y la ‘luz de día’, que es la que comúnmente apreciamos en los fluorescentes y que también tiene una presentación en tonos cálidos.
Lo básico que debemos saber es que en los sectores sociales y el dormitorio se debe emplear luz cálida, tratando de imitar una luz natural de tarde que crea bienestar y comodidad. La luz blanca se relega para los ambientes de trabajo.
ÁREAS SOCIALES
En una sala lo primero que se ilumina son los cuadros. Para estos se usan los dicroicos (si emplea los que vienen con transformadores, mejor). Para complementar esta iluminación puntual se recurre a una luz cálida que se coloca en lámparas de pie y de mesa o braquetes. También es posible colocar empotrados de piso que acentúen diferentes elementos arquitectónicos como columnas. La mezcla de luces, lámparas y elementos permite lograr una iluminación integral.
En la zona social se utilizan luces halógenas. En los ambiente íntimos, como los baños, los pasadizos, los dormitorios y los corredores se emplean lo que conocemos como los ahorradores y fluorescentes. Por ejemplo, en la cocina se usan ahorradores y fluorescentes, y en zonas como el pasadizo se utilizan horradores.
Para comprender mejor de qué se tratan estas luminarias, la arquitecta Karen Mannheim, gerenta de Trazzo Iluminación, nos explica que la familia de las halógenas se caracterizan por ser luces cálidas y brillantes. “Dentro de la familia de los halógenos tenemos los dicroicos, los bipines, la luz halógena lineal y el foco incandescente. Los usos de estos varían. En una sala donde se quiere acentuar objetos como cuadros se emplea la luz cálida brillante y focalizada de los dicroicos. Los bipines son halógenas de luz difusa y cálida que, por lo general, se utilizan en terrazas. Las incandescentes son las que llevan las lámparas de mesa y las de pie, donde se pone la halógena lineal que tiene una luz más brillante y fuerte.
Para el comedor principal se coloca una lámpara decorativa con halógenas e incandescentes y se recurre a los dicroicos para complementar la iluminación en cuadros y objetos”, precisa la especialista.
LARGAS JORNADAS
Para las zonas de trabajo como la cocina o para los espacios de tránsito como la escalera y pasillos se recurre a la luz brillante o fría iluminada con fluorescentes.
Según la arquitecta Birgit Gerlach, de Josfel Iluminación, “la cocina necesita una iluminación general. Normalmente se utilizan los spots empotrados con lámparas ahorradoras y se considera una luz directa tipo fluorescente hacia la mesa de trabajo escondida en el mueble alto. Para darle un poco de calidez se colocan bipines o dicroicos en los muebles altos en caso de que tengan vidrio”, asegura.
EXTERIORES Y JARDINES
Acá los detalles son los elementos más importantes. Se utiliza una iluminación sutil que logre resaltar los elementos naturales como plantas y arbustos a través de spots pequeños donde la luz se proyecte de abajo hacia arriba. Crear caminos a partir de luces tipo led es una buena alternativa.
ESPACIOS ÍNTIMOS
El baño es, por lo general, el espacio más pequeño de la casa y el que recibe poco o nada de luz natural, por lo que requiere de una iluminación estudiada en la que se combinen varios tipos de luz tomando en cuenta las diferentes actividades que se realizan en cada espacio.
En este tipo de ambientes la luz debe ser funcional y destinada a ciertas áreas que cumplen tareas específicas, salvo en los baños de visitas, que nos permite mayor libertad para recurrir a una iluminación decorativa. Aquí la fuente principal de luz debe estar alrededor del espejo colocada encima de este horizontalmente y a la altura de la persona. Lo mejor es un braquete con una luz blanca difusa, brillante y pareja para evitar sombras. Evite los dicroicos, ya que su luz es muy puntual.
La iluminación del tocador se complementa con puntos de luz semicálida, tipo burbujas, en el techo dirigidos sobre el ovalín y los accesorios o elementos decorativos del baño que deseamos destacar.
En la parte de las duchas, tinas y del inodoro se requiere de una iluminación independiente que puede ser clara y difusa y que provenga del techo de forma empotrada. Lo importante aquí es que las luminarias sean herméticas